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Lunes, 03 Julio 2017 10:46

Bienestar Animal

BIENESTAR ANIMAL PARA TODOS

Es curiosa la forma en que hemos pasado de preocuparnos por los animales y por su bienestar a utilizar este último como moneda de cambio en las relaciones comerciales entre los distintos países de la Unión Europea.


En estos días se está discutiendo la modificación de la actual directiva sobre transporte de animales. Existen opiniones para todos los gustos, a favor y en contra; pero lo que no podemos entender es que no se admitan las pruebas evidentes que demuestran, por ejemplo, que es perjudicial para los animales y va en contra de su bienestar que permanezcan durante 12 horas dentro del camión, y encima estando este último parado (les propongo una nueva experiencia en sus vidas: hagan la prueba ustedes mismos, y juzguen).


Pues bien, la Comisión no se apea del carro, como diría mi abuelo, y sigue en sus trece. Esto sólo es un ejemplo de la situación a la que estamos asistiendo, donde no prima el bienestar de los animales, sino la fuerza con que se realice la presión de influencia sobre los grupos de decisión. Existen las evidencias científicas suficientes para considerar que muchas de las propuestas presentadas por la Comisión a este respecto no son sólidas ni están avaladas por estudios rigurosos.


Por lo tanto, ¿cuál es el interés, desconocido, que mueve a sus responsables para acelerar a cualquier precio la aprobación de la nueva reglamentación en el transporte de animales?


Por otro lado hemos podido escuchar sugerencias en boca de europarlamentarios como la siguiente: que sólo se puedan transportar animales hasta distancias de 500 km. ¿En base a qué? ¡Qué coincidencia que esta propuesta haya sido presentada por representantes de países con un perímetro de unos 500 km, y además por un Estado Miembro que sigue una política de reducción de explotaciones debido a los grandes problemas medioambientales que le afectan! O aseveraciones del estilo “si se trata de animales para vida, sí se les podrá transportar a distancias superiores a 500 km, pero si su destino es el sacrificio, no”.


Creo que ustedes se habrán hecho su propia opinión.


No queremos ser demagogos en nuestras afirmaciones; tan sólo mostrar que hoy por hoy las discusiones en torno al bienestar de los animales no giran únicamente alrededor de este asunto, sino que existen otros aspectos –como los expuestos más arriba– que influirán en la toma de decisiones de la nueva reglamentación en el transporte de animales vivos, y que deberemos tener presentes en el futuro.


Alberto Herranz
Gerente de ANCOPORC (Asociación Nacional de Comerciantes de Ganado Porcino)
Secretario General de ANTA (Asociación Nacional de Transportistas de Animales)


BIENESTAR: EL FACTOR HUMANO

Un aspecto fundamental del bienestar animal y la producción, seguramente más importante que la calidad de las instalaciones, es la calidad de la interacción entre los animales y las personas responsables de su cuidado.


Existen estudios en varias especies que describen diferencias muy marcadas en parámetros productivos, reproductivos y de bienestar entre explotaciones muy similares en cuanto a la genética de los animales, la alimentación, las instalaciones, el estado sanitario y el manejo. Como la única diferencia importante entre las explotaciones era el personal que estaba a cargo de los animales, los investigadores concluyeron que la principal diferencia no es la rutina de manejo, sino la relación que existe entre el ganadero y los animales.


En efecto, la actitud de las personas responsables del cuidado de los animales determina en buena medida la forma en que éstas interactúan con el ganado, y la calidad de esta interacción determina a su vez que los animales tengan más o menos miedo de las personas. El miedo se define como una experiencia emocional desagradable causada por un estímulo que el animal percibe como una amenaza.


Si los animales son sometidos a un manejo brusco, golpes, gritos o empujones, pueden ser capaces de asociar dichas experiencias negativas a estímulos en principio neutros, como es la presencia de un ser humano. El hecho de que un animal desarrolle una respuesta de miedo más o menos marcada hacia las personas o hacia otros estímulos no depende sólo de su experiencia previa, sino también de aspectos genéticos.


El parámetro que determina de forma más marcada el miedo que los animales tienen de las personas es el porcentaje de interacciones negativas sobre el total de interacciones que tienen lugar entre ellos y el ganadero. Un segundo aspecto a tener en cuenta es que, en general, los animales que son manipulados regularmente de una forma positiva suelen tener menos miedo de las personas que aquellos que tienen poco contacto con ellas. Finalmente, los efectos negativos de una práctica de manejo que cause miedo o incluso dolor en los animales –tal como una vacunación, por ejemplo– podrían reducirse asociando dicha práctica a un estímulo positivo, como un poco de comida.


El miedo desencadena una serie de cambios de comportamiento –principalmente conducta de huida– y fisiológicos. De forma general, los cambios fisiológicos asociados al miedo son los mismos que constituyen la respuesta de estrés y, por lo tanto, tienen efectos negativos sobre la ingesta de alimento, el crecimiento y la fertilidad, de manera que en último término afectan a la producción.


Antonio Velarde
Director del subprograma bienestar animal
IRTA

2013: EL AÑO DEL BIENESTAR ANIMAL

Comenzamos 2013 con la incertidumbre de cómo afectarán las adaptaciones a la normativa del bienestar animal a la producción de carne de porcino en España y el resto de la Unión Europea. Todo el sector ha realizado un gran esfuerzo, y de una manera más que sobresaliente, hay que destacar el trabajo realizado por los ganaderos de porcino españoles. La adaptación a la normativa europea de la totalidad de las granjas se ha realizado de manera extremadamente rápida y eficiente, aunque en el último momento. Para las voces ajenas al sector que han criticado la tardanza en comenzar las adaptaciones (la normativa es de 2003), hay que señalar:

  1. El ganadero de porcino lleva desde finales de 2007 inmerso en una profunda crisis desde finales de 2007, que ha generado una total descapitalización del sector.
  2. El incremento de precios de las materias primas han ocasionado una subida sustancial en los costes de producción y una mayor necesidad de circulante, que en estos momentos es imposible de cubrir.
  3. La situación financiera global, ha hecho que el acceso a la financiación externa sea más difícil y, por ende, más cara.
  4. Bienestar no garantizado: la idoneidad de la normativa -que obliga a mantener las cerdas gestantes en grupos- respecto al manejo, ha frenado a muchos ganaderos que consideraban que conllevaría una pérdida de bienestar de sus animales.
  5. Normativa no clara. Durante los dos últimos años, la Comisión Europea (DG Sanco) ha aclarado consultas realizadas desde los Estados Miembros y organizaciones profesionales (como ANPROGAPOR) para tener una clara interpretación de los requisitos mínimos para la protección de los cerdos.
  6. Información no clara. La información enviada por los Estados Miembros en lo referente a la adaptación a la normativa no ha sido clara, y desde el primer momento se ha desconfiado de los datos aportados por algunos países. No ha sido el caso de España, que en todo momento ha aportado los datos oficiales de que se disponía; e incluso se ha ido más allá en la normativa oficializando dichas “encuestas”.


Pese a los inconvenientes a los que se enfrentaba el sector porcino español a principios de 2012, todos se han puesto manos a la obra. La total negativa de la Comisión y el Parlamento Europeos a autorizar cualquier moratoria, junto con la aplicación de la normativa en gallinas ponedoras, hizo que desde todos los frentes se trabajase en una única dirección: conseguir que el sector porcino español cumpliera con la normativa europea el 1 de enero de 2013, de la forma más eficiente (en precio y resultado) posible, y sin perder producción, para seguir a la cabeza en la Unión Europea.


A final de 2011 el MAGRAMA, junto con las Consejerías de Agricultura de las CC. AA., ANPROGAPOR y Cooperativas Agroalimentarias (en representación de ASAJA, COAG y UPA), realizó un documento de los criterios técnicos para la aplicación de la normativa dentro de la estrategia marcada en la Hoja de Ruta para la adaptación al bienestar animal en ganado porcino. A partir de ese momento, ANPROGAPOR lideró la comunicación para explicar a todos los ganaderos españoles en qué consistía la nueva normativa, qué era necesario hacer y qué no, reiterando que tanto la adaptación como la forma de hacerla, era decisión del ganadero, y que ANPROGAPOR iba a servir como medio de coordinación, comunicación, difusión y asesoramiento. Después de más de 75 reuniones con ganaderos, veterinarios e ingenieros en todo el territorio nacional, con más de 10 artículos publicados en diferentes medios, asistencia a foros y congresos nacionales e internacionales, la labor realizada ha sido del todo satisfactoria.


Actualmente, la totalidad del sector español cumple con la normativa, con el único handicap que ha podido suponer la falta de material o equipamiento, pese al gran esfuerzo de las empresas suministradoras, que tratan de servir los pedidos lo antes posible.


Miguel Ángel Higuera
Director de ANPROGAPOR